Votos matrimoniales: cómo escribirlos (y ejemplos que no dan vergüenza ajena)

Escribir los votos es el único deber de la boda que no se puede delegar. Y ahí está la trampa: como no se puede delegar, se pospone. Luego llega la semana de la boda y salen cuatro frases de tarjeta de regalo. Se puede hacer mejor, y no hace falta ser escritor. ## El método de las tres preguntas Olvidad el folio en blanco. Contestad esto, en voz alta si hace falta: ¿Qué sabes de tu pareja que nadie más sabe? No lo grande, lo pequeño. Cómo se ríe cuando no debería, qué hace cuando cree que no la ves. ¿Qué prometes de verdad? No «amarte toda la vida», que ya lo dice el cura o el juez. Algo cumplible un martes cualquiera: escuchar con el móvil boca abajo, preguntar antes de dar consejos, no dejar que se enfríe el café. ¿Qué cambió desde que está en tu vida? Una cosa concreta. Con esas tres respuestas ya tenéis los votos; solo falta ordenarlas y quitar lo que sobre. ## Los errores de siempre La lista es corta pero se cumple con una fiabilidad asombrosa. Hacerlos largos: más de dos minutos y hasta vuestra madre mira el reloj. Hacerlos genéricos: si tus votos valdrían para otra pareja, no son vuestros. Y el inside joke sin contexto: la broma privada funciona si los demás al menos intuyen que hay algo detrás; si no, son doscientas personas fuera de una conversación. ## Ejemplos para arrancar Del tono emotivo: «No prometo una vida perfecta. Prometo que ninguna imperfección la vas a pasar solo.» Del tono directo: «Eres mi sitio favorito. Me quedo.» Con humor: «Prometo quererte incluso cuando dejes la ropa en la silla. Y sabes exactamente qué silla.» Si queréis más puntos de partida por papel y tono (también para padrinos y testigos), hemos hecho un [generador de votos y discursos gratuito](/herramientas/votos-y-discursos). Los textos salen sin nombres, para que los hagáis vuestros. ## Un último consejo Leedlos en voz alta antes del día. No para memorizarlos: para descubrir qué frases son de verdad vuestras y cuáles se colaron de alguna película. Las segundas se notan solas cuando las oyes en tu propia voz.

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