Cómo compartir las fotos de la boda con tus invitados

El fotógrafo entregará su reportaje en unas semanas y será precioso. Pero la boda entera, tal como la vivió cada mesa (el pasillo desde la última fila, el brindis improvisado de la abuela, lo que pasó en la barra a la una), está repartida en los móviles de vuestros invitados. La pregunta no es si esas fotos existen; es cómo conseguir que lleguen a vosotros. ## El problema: doscientas fotos en doscientos móviles Sin un sitio claro donde dejarlas, la foto buena se queda donde nació. WhatsApp comprime la calidad; los grupos entierran las fotos entre cuarenta mensajes; la gente piensa «ya se las pasaré» y no se las pasa; y un mes después, pedirlas una a una da pereza a todos, a vosotros los primeros. El resultado típico: veis las fotos de vuestra propia boda por casualidad, en el móvil de alguien, medio año más tarde. Las soluciones son tres, y no compiten tanto como parece. ## Opción 1: la carpeta compartida en la nube Google Fotos, iCloud o una carpeta de Drive con el enlace abierto. A favor: calidad original y coste cero. En contra: la fricción. El enlace se pierde en el chat, algunos servicios piden cuenta para subir, y el proceso tiene más pasos de los que la mayoría de invitados va a dar. En la práctica suele acabar igual: los tres primos con carpetas ordenadas suben sus fotos y el resto mira. Funciona bien para el círculo cercano después de la boda; funciona regular como sistema para cien invitados. ## Opción 2: el hashtag El hashtag cubre lo público: quien ya publica en redes, etiqueta, y vosotros encontráis sus fotos. Pero deja fuera precisamente las fotos que más os interesan (las privadas, que son la mayoría) y a los invitados que no publican nada. Es un buen complemento y un mal sistema. Si vais a usarlo, hay que elegirlo pronunciable y anunciarlo pronto; escribimos [una guía entera sobre eso](/blog/hashtags-de-boda-ideas). ## Opción 3: el álbum compartido en la propia invitación La ventaja estructural de esta opción es simple: usa un enlace que vuestros invitados **ya tienen**. La [invitación que recibieron por WhatsApp](/funciones/invitaciones-por-whatsapp) lleva su propia página de fotos: entran desde el mismo enlace de siempre, suben las suyas desde el móvil y ven las del resto. Sin apps, sin cuentas, sin un enlace nuevo que perder: la barrera de entrada es tocar un botón que ya conocen. En Invitara ese [álbum compartido](/funciones/album-de-fotos) forma parte de la invitación, y vosotros veis todo lo que llega desde vuestro panel. Las fotos quedan reunidas en un solo sitio, con nombre y apellidos: el mismo donde ya vivía toda la información de la boda. ![Álbum de fotos compartido de una boda visto en el móvil, con las fotos que suben los invitados](/screenshots/album-movil.png) ## Privacidad y moderación: pensadlo antes, no después Una boda son doscientas personas que no posaron para internet. Antes de elegir sistema, dos preguntas: **¿Quién puede ver las fotos?** Un hashtag es público por definición. Una carpeta abierta, lo es para cualquiera con el enlace. El álbum de la invitación lo ven quienes tienen la invitación: vuestra gente, que es exactamente el círculo correcto. **¿Quién decide qué se publica?** En cualquier grupo de cien personas alguien subirá una foto desafortunada: borrosa, repetida veinte veces o donde alguien sale como preferiría no salir. Conviene que el control sea vuestro: en el álbum de la invitación podéis elegir que las fotos aparezcan al momento o que pasen por vuestra aprobación antes de ser visibles. La aprobación previa os deja filtrar sin conflicto: nadie ve rechazada su foto en público; simplemente no aparece. ## Los consejos que marcan la diferencia - **Anunciadlo antes de la boda.** Que exista un álbum tiene que saberse cuando la gente aún hace fotos, no después. Una línea en la invitación y un recordatorio de boca del maestro de ceremonias valen más que cualquier cartel. - **Reenviad el enlace al día siguiente.** Las primeras 48 horas son el pico: la boda sigue fresca y las fotos, a mano. Una semana después, la vida ha seguido y las fotos se quedan donde estaban. - **Pedid fotos concretas a personas concretas.** «Tú estabas al lado en el baile, ¿subes las tuyas?» recupera fotos que ningún aviso general recupera. - **No compitáis con el fotógrafo.** Son cosas distintas: el reportaje es la mirada de un profesional; el álbum es la boda vista desde las mesas. Los dos juntos cuentan el día entero.

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